sábado, 23 de enero de 2010

SIMBOLOS URBANOS: El Ampelmann

Cuando veo estas ideas, reafirmo que el diseño es aún una disciplina extremadamente joven que no se ha explotado en su totalidad.

Las ciudades tienden a generar identidades visuales propias cuando se candidatean para ser sede de juegos olímpicos o mundiales de fútbol, sin embargo rara vez lo hacen por querer tener una imagen propia.

El Ampelmann (en alemán: el pequeño hombre del semáforo) es el ícono que aparece en la típica señal para los peatones al cruzar la calle. El Ampelmann alemán fue diseñado en Berlín del Este en 1961 y muestra a un peatón con sombrero en actitud de caminar para el “siga” y detenido con los brazos abiertos para el “alto”. El diseño obedeció a la psicología de que los usuarios responden mejor a los signos amigables.

Lo que inició como una simple luz de semáforo, se ha convertido en un símbolo citadino de alta demanda con copyright, ya que actualmente forma parte de otros señalamientos teutones y se pueden adquirir souvenirs con su figura, como el destapador de la fotografía y una gran diversidad de juguetes y objetos utilitarios.

En el 2004 fue lanzada la Ampelweibchen, versión femenina del signo que ya puede ser vista en Dresden.ampelmann

viernes, 25 de diciembre de 2009

STOLLEN RELLENO CON MAZAPAN

Las recetas de los lectores, por Miriam Becker

Hoy, stollen relleno con mazapán al chocolate

lanacion.com | Estilo de Vida | Mi�rcoles 23 de diciembre de 2009

sábado, 24 de octubre de 2009

MUSEO HISTORICO ALEMAN, Berlín



Uno de los museos más encantadores (y diferentes) que pueden verse en Berlín. Ha sido recientemente remodelado, incluyendo una gran cubierta de cristal sobre el patio central y un ala de exposiciones temporales.

Resguarda la historia de Alemania desde las antiguas civilizaciones que habitaron en estas tierras hasta el siglo XX. Substancialmente atrayentes son las salas dedicadas a la Segunda Guerra Mundial, a la Guerra Fría, la exposición sobre la Reforma Religiosa de Lutero, y la sala de aparatos de la Revolución Industrial.

Para los que estén "cansados" de ver más y más arte este museo es la opción perfecta. Además, podremos salir con una idea bastante completa de la historia de Alemania sin tener que estudiarnos ninguna guía o documental. ¡Eso sí! Las explicaciones están en alemán y en inglés.

PELUQUERIA Y BARBERIA LA EPOCA

Historia: En el barrio de Caballito, Buenos Aires, Argentina. Reciben a los clientes peluqueros vestidos con ropa de la época. Quienes deseen usar los servicios pueden elegir entre el sillón de madera con esterillas de "ratán de la India" de 1899 u otro que perteneció a la casa Gath y Chávez, de 1905. Cada uno dispone de salivera y un teléfono antiguo a mano. Para los niños también hay un sillón infantil de comienzos del siglo pasado.

La Época es en realidad un museo vivo en el cual podemos ver expuestos en forma permanente una serie de elementos de barberías de hace cien años. Así podemos encontrar un calefón y un matafuegos de cobre, una pileta para preparar la crema de afeitar, un antiguo toallero, pulverizadores e instrumentos " peluqueriles" fuera de moda, como los frascos de colonia Atkinson, el agua de colonia extra Harrod´s o Gath y Chávez, la brillantina Fulgural, el perfume Carlos Gardel, jabones Manuelita o Gomina Brancato, con sus contenidos originales.

También se exponen una cabina telefónica de ENTEL de 1910, un piano francés (con cuerdas cruzadas y teclas de marfil) de 1907, un gramófono de 1887 y sus 220 cajas de cilindros sonoros, una caja registradora con compartimentos secretos y un living con sofá y sillones Luis XVI.

Miguel Angel Barnes también nos invita a una serie de eventos culturales entre los que se encuentran las denominadas clínicas de tango o de salsa, (viernes) , reuniones de habla inglesa. También se realizan actividades pedagógicas consistentes en visitas guiadas para escolares de la zona.

Dirección: Guayaquil 877, Barrio de Caballito.

Fuente: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

domingo, 2 de agosto de 2009

TIPS PARA VOLAR LOW COST


Las aerolíneas low cost (de bajo costo) irrumpieron en los aeropuertos europeos con tarifas muy tentadoras, que en muchos casos hasta parecen irrisorias, como tramos por 30 o 40 euros con impuestos incluidos o hasta, si hay promoción, un poco menos.

Una aerolínea de bajo costo o aerolínea low-cost es una aerolínea que generalmente ofrece bajas tarifas a cambio de eliminar muchos de los servicios tradicionales a los pasajeros. El concepto surgió en los Estados Unidos antes de extenderse por Europa a principios de los 90 y de ahí al resto del mundo. Originalmente el término era empleado dentro de la industria de la aviación para referirse a compañías con costos de operación bajos o menores que los de la competencia. A través de los medios de comunicación de masas su significado varió y ahora define a cualquier aerolínea en la que se requiere poco dinero y la que da servicios limitados.

El sistema se basa en reducir costos en el servicio: sin comida a bordo ni auriculares ni oficinas de ventas en cada esquina. Todo se gestiona online: reserva de pasajes, compra e impresión del boarding pass. Y en los casos que se realicen en oficinas de venta, se paga extra por esa atención personalizada.

En marzo de 2009, durante mis vacaciones, pude observar en el mostrador de la aerolínea low cost Ryanair del aeropuerto Schoenefeld de Berlín, pude ver cómo un grupo que estaba delante de mí en la fila pagó más de 250 euros por exceso de equipaje (y con regateo mediante, porque la suma era mucho mayor). Lo que no te sacan por un lado te lo sacan por el otro, repetían una y otra vez, a modo de consuelo, mientras pagaban la suma, más cara que los pasajes.

Easy Jet, Ryanair, My Air y Clickair-Vueling (recientemente fusionadas) son, entre otras, las buenas alternativas para viajar por bajo costo por el Viejo Continente.

Pero para que lo barato no salga caro es prudente estar atento a esos pequeños detalles que a último momento obligan a un desembolso extra y en euros... Porque muchas veces se hace un negocio redondo con las low cost y en otros casos no se adaptan a las necesidades. Por ejemplo, cobran carísimo por cambiar fechas y horarios.

A diferencia de las aerolíneas regulares tienen un sistema de facturación bastante particular, donde uno, como en un local de comidas rápidas, va sumando servicios adicionales y agrandando el combo... (y la tarifa final, obviamente).

Por ejemplo, como Ryanair no asigna asientos se puede pagar una tasa de 3 euros que da prioridad en el embarque y así lanzarse primero a la cabina para elegir el lugar deseado.

Vueling, en su caso, invita a pagar un plus de 13 euros para volar en asientos XL, que no son otros que los próximos a las salidas de emergencia, con más espacio para las piernas.

Easy Jet ofrece las comodidades de la sala VIP, a la que habitualmente acceden en forma gratuita los pasajeros de business de las aerolíneas tradicionales, por 25 euros por persona, con un máximo de permanencia de dos horas y media.

Seguro de viaje

Otro ítem que ofrecen y que aumenta considerablemente el precio del pasaje es el seguro de viaje, muy recomendable, porque no venden viajes con conexiones, sólo punto a punto, y si se pierde el vuelo siguiente no se responsabilizan.

Check in

También hay que estar atento a hacer el check in por la página Web, porque llegar al aeropuerto sin el boarding pass y pedir una reimpresión tiene su costo (alto, por cierto).

Equipaje

Pero si algo hay que leer, si es posible con lupa, es la letra chica en el apartado del equipaje. Porque cada valija que se despacha hay que pagarla por antelación en el momento de hacer la reserva, ya que después cuesta más cara. Cada maleta facturada online cuesta alrededor de 10 euros, pero tienen un máximo de peso muy acotado y sólo se puede llevar un equipaje de mano pequeño.

En Ryanair permiten 15 kilos (pagados con antelación, a 10 euros), que podrán ser suficientes para alguien que viaja por pocos días de una ciudad europea a otra, pero para los que cruzamos el Atlántico por muchos días, compramos souvenirs en cada ciudad y siempre cargamos algo de más por las dudas es realmente muy poco.

Cada kilo de más cuesta la módica suma de ¡15 euros! En ese caso conviene desdoblar el equipaje y despachar dos maletas, porque por bulto extra (hasta 15 kilos) cobran 20 euros, pero uno se entera en el aeropuerto, cuando es demasiado tarde para salir a comprar una valija nueva.

Snack de a bordo

El snack de a bordo, obviamente, se paga. Ofrecen la revista gratuitamente, pero se retira antes de llegar a destino.

Por lo demás, un vuelo como cualquier otro y con el premio de llegar antes. Cuando aterrizamos en Marsella, después de una hora y pico de viaje, unos acordes victoriosos sorprendieron a los pasajeros: el capitán anunció a viva voz que el viaje había durado quince minutos menos de lo previsto. Un 10 en puntualidad.